COMO SUPERAR EL MIEDO AL DENTISTA

 

Nos encontramos ante una de las fobias más comunes de la sociedad denominada dentofobia o fobia dental. Entre un 8 y un 15 % de la población la padece, y con ella se refleja un miedo extremo, injustificado y persistente al dentista, es habitual que el simple hecho de pensar en la visita al dentista provoque ansiedad, incluso semanas antes de la cita. Este hecho suele verse influido por una mala experiencia durante la infancia.

El miedo es uno de los principales responsables de que el paciente no acuda al dentista y las personas que lo sufren intentan evitar de cualquier modo las visitas, por lo que solo acuden cuando presentan dolor, lo que en muchas ocasiones ya es tarde para poner solución y recuperar la pieza dañada y la única solución es la extracción del diente.  El miedo va aumentando a medida que se acerca la fecha de la cita y va creciendo progresivamente desde que entra por la puerta, pasa a la sala de espera y se sienta en el sillón del gabinete. Los síntomas son manos temblorosas y húmedas, aceleración cardíaca sudores repentinos, dolor de estómago, dificultad de respiración y pensamiento de cómo poder evitar la próxima cita.

No solo los niños experimentan esta situación pero el mejor momento para prevenirlo es durante esta etapa, ya que llegan a un sitio en el que nunca han estado, desconocido para ellos y con gente que nunca han visto. Siempre hay personalidades más difíciles que otras y no todos llevamos bien eso de abrir la boca y que nos anden por ahí con cosas que no sabemos para qué son. Para evitar esas situaciones, están los odontopediatras, especializados en niños, que sabrán cómo manejar las diferentes situaciones y hacer su visita más agradable. En Clínica Dental Ibaiondo contamos con dos de ellos, la Dra. Vidal y la Dra. Martín.

CONSEJOS PARA LLEVAR A LOS MÁS PEQUES AL DENTISTA

La mejor manera para prevenir el miedo es llevando al niño desde pequeño. La primera visita al dentista debe ser cuando sale el primer diente, si mantenemos la periodicidad de llevarlo cada seis meses, el niño se familiarizará con el ambiente y el dentista y evitaremos caries tempranas. Si no le has llevado aún, como muy tarde debe hacerse a los cuatro años, cuando se estima que ya tiene todas las piezas dentales.

  • Los padres también han de cumplir esta rutina. Si tus hijos ven que vas al dentista periódicamente, que te dejas tocar los dientes y que no tienes miedo a los procedimientos y le explicas que no duele nada ni durante ni después, lo aceptará con más facilidad.
  • El papel de los padres es fundamental, por lo que es necesario adquirir y transmitir una actitud positiva, explicándole a dónde van y a qué, para que nada coja al niño por sorpresa. Tampoco es bueno intentar tranquilizarle con frases que en realidad incitan al miedo como «no tengas miedo que no te van a hacer daño», «no te preocupes que no duele»…
  • Y si se ha portado bien, puedes obsequiarle con un pequeño premio. Se ha portado como un campeón y merece su “trofeo”.

En la primera visita, siempre les enseñamos el material que vamos a utilizar y les explicamos lo que vamos a hacer con un lenguaje de fácil entendimiento para ellos. Nunca hay que mentirles para no perder credibilidad. Los niños deben percibir al odontólogo como alguien cercano y no como alguien que nos hace pasar un mal rato. En Clínica Dental Ibaiondo intentamos en todo momento reforzar su buena conducta y hacérselo saber a sus padres, porque ese pequeño detalle hará que se sientan bien y no tengan miedo de querer volver.

Como hemos dicho anteriormente, no solo los niños presentan este miedo y es que cuando somos adultos ya no solo forma parte del miedo lo desconocido, pasan a verse involucrados otros aspectos, como puede ser vergüenza por algún problema en la boca o deficiente higiene bucal, que si no se pone solución lo único que puede pasar es agravar esa situación, lo que conlleva tratamientos más prolongados y costosos.

CONSEJOS PARA ACUDIR AL DENTISTA

–       Un dentista conocido o de confianza nos aporta mayor seguridad a la hora de las visitas.

–       Acudir acompañado a la clínica ya sea por un amigo o familiar nos ayudará a evitar la ansiedad previa a la cita. Si va a acudir con su hijo pequeño es preferible que lo acompañe otra persona para no contagiar el nerviosismo o la ansiedad al pequeño.

–       Informar a nuestro dentista acerca del miedo que tenemos puede ayudarnos a desahogarnos. Además, nuestro dentista conoce multitud de casos de este tipo, por lo que seguro que decide echarnos una mano a través de unas palabras amables y tranquilizadoras.

–       Durante la espera podemos leer o pensar en otra cosa, ya que así calmaremos la ansiedad y nos ayudará a reducir el estrés.

–       Puedes llevar unos auriculares y tu música favorita para relajarte o abstraerte mientras el dentista hace su trabajo. El tiempo se te pasará mucho más rápido y probablemente no escuches tanto los sonidos que te generan ansiedad.

 

Existen diferentes maneras para aprender a manejar este tipo de situaciones, principalmente aprendiendo a manejar la ansiedad, técnicas de relajación, controlar la respiración o bien escuchar música relajante durante el tratamiento… También conocer qué sucede exactamente en la consulta con el dentista y saber para qué sirven los instrumentos, ayuda a no temerle tanto.

Incluso, existen técnicas de hipnosis que pueden ayudarte con el objetivo. Es cuestión de que asumas la fobia y pongas todo de tu parte; no arriesgues tu salud dental por un miedo que en muchas ocasiones no tiene asidero. La dentofobia tiene solución.