Para que podamos entender en qué consiste una endodoncia, primero hay que
saber que es el último eslabón para poder mantener un diente en boca y que éste
cumpla su función. Por lo que es recomendable hacerse revisiones periódicas en
su clínica de confianza, ya que así evitaríamos correr el riesgo de la pérdida del
diente.
Entonces, para que nos situemos un poco más, hablaremos de las partes del
diente. El diente está formado por tejidos importantes, pero en este caso,
hablaremos del que más nos incumbe y es el tejido conjuntivo rico en vasos y
nervios que es LA PULPA DENTAL. Ésta es la que pasa por los conductos
radiculares (raíces) y es la responsable del que un diente sea vital y que, por
ende, su afectación por diferentes causas ya sean infecciosas, físicas y químicas,
siendo las más comunes las caries dentales y traumatismos, se vea afectada y
sea la causante de la sintomatología asociada al famoso “dolor de dientes”.
Por lo tanto, la ENDODONCIA, o más conocida coloquialmente, aunque
erróneamente, como “matar nervio” o “desvitalización de un diente”, es una parte
fundamental de la Odontología que nos permite tratar la afectación de la pulpa
dental de los dientes mediante técnicas de curación. Además, existe evidencia
científica y clínica en donde el tratamiento de conductos es considerado como uno
de los tratamientos más efectivos y seguros para curar y prevenir infecciones
orales e, incluso, prevenir o tratar complicaciones sistémicas.

¿Cuándo se necesitaría una endodoncia?

Cuando la pulpa dental esté afectada de forma irreversible por caries profundas,
traumatismos o lesiones endo-periodontales. En estos casos el diente puede
volverse sensible al frío, el calor o la masticación. El dolor puede ser intermitente o
constante. Incluso el diente puede cambiar de color o puede aparecer un flemón o
una fístula. También podría estar aconsejada la endodoncia en dientes que
requieran grandes tallados para la posterior colocación de coronas o puentes.

Para cualquier consulta estaremos encantados de atenderte en el teléfono Llámanos 94 404 25 55.

¿ En qué consiste una tratamiento de conductos?

Consiste en eliminar restos de la pulpa infectada o necrosada localizada en el
interior de los conductos radiculares mediante un correcto aislamiento con el dique
de goma, además de técnicas manuales y mecánicas que nos permiten la limpieza
y conformación de los conductos para después obturarlos con un material
biocompatible. Posteriormente, se restaura con técnicas adhesivas (empastes) y/o
prótesis, según sea el caso.
Fotografía donde se aprecia el sellado de conductos con un material
biocompatible (rosa) y ya preparado para su reconstrucción.

¿Cuántas sesiones son necesarias? ¿Es doloroso?

– En la mayoría de los casos los tratamientos pueden realizarse en una sola
sesión, si bien en algunas ocasiones la situación clínica del paciente, la
dificultad técnica del caso u otros parámetros, pueden hacer necesarias dos o
más sesiones, siempre a juicio del profesional que la realiza.
– El tratamiento de endodoncia suele ser prácticamente indoloro, ya que se
trabaja con anestésicos locales. Acabado el tratamiento y pasado el efecto de
la anestesia, podría aparecer alguna molestia durante unos días, sobre todo
con la masticación, debido a la inflamación postoperatoria de los tejidos que
rodean el diente. En estos casos se requeriría una medicación adecuada.

¿Dientes tratados endodónticamente necesitan un cuidado especial? ¿Son más frágiles?

– Después de un correcto tratamiento de endodoncia y una restauración
definitiva, el diente se comportará igual que los demás tanto en su función
como en su duración, requiriendo los mismos cuidados de higiene, prevención
y revisiones periódicas que cualquier otro diente.
– Los dientes endodonciados no tienen por qué ser más frágiles que los demás,
siempre y cuando sean correctamente restaurados. Es importante acudir al
dentista periódicamente para evitar la aparición de caries u otros factores que
pudieran influir en el pronóstico del diente endodonciado.

Y la gran duda… ¿ Endodoncia o Implantes?

Muchas personas tienen la idea errónea de que las extracciones y la sustitución
por implantes es siempre la mejor opción, pero no es cierto ya que nada puede
competir con un diente natural en cuanto estética o propiocepción se refiere.
Siempre que se diagnostique un diente con patología pulpar y nos quede tejido
remanente para poder reconstruirlo, se puede realizar el tratamiento de conductos
junto con su restauración apropiada para poder devolver al diente su funcionalidad
dentro de la cavidad oral como cualquier otro. No obstante, existen tres
contraindicaciones para mantener un diente en boca por medio de una endodoncia
que son: la presencia de una fractura vertical, una proporción desfavorable entre la
corona y la raíz o un soporte periodontal insuficiente. Son los únicos casos en los
que se debe valorar la alternativa a la endodoncia; en dichos casos, la opción
terapéutica más apropiada será la extracción y la colocación de implantes para
que así la estabilidad en la cavidad oral no se altere.

 

                                                                                                                                                                    Dra. Cinthia Rodríguez

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