Desde épocas ancestrales se ha llevado a cabo la perforación de diferentes partes del cuerpo con el objetivo de usar de pendientes y otros elementos. Sin embargo, a partir de los años 80, esta práctica ha ido en aumento debido a factores sociales y estéticos. Uno de los sitios más frecuentes para la colocación de un piercing, suele ser la cara. En este artículo, nos centraremos en los piercings orales.

Si lo vemos desde un punto de vista de salud bucal, no es recomendable la perforación de mucosas ni el llevar metales que no estén preparados para colocarse en boca. No obstante, si llevas algún tipo de piercing oral o estás pensando en realizarte uno, pon atención a estas pautas que te damos en Clínica Dental Ibaiondo para prevenir y actuar ante posibles complicaciones; y mantener una salud bucal en perfectas condiciones.

 

Antes y durante la colocación…

Previamente a dar el paso y colocarlo, hay que ser consciente de todos los riesgos que implica, ya sea desde el momento de la perforación (dolor, inflamación, etc.) hasta los problemas que acarrea a largo plazo. Es importante tener en cuenta que, si hay predisposición personal a sufrir algún tipo de alergia a metales o infecciones orales de manera habitual, estaría contraindicada su colocación por el riesgo que implica a nivel sistémico, pudiéndose generar estados graves de salud general debido a complicaciones añadidas.

Justo al terminar la colocación del piercing, hay que tener en cuenta que, si se nota dolor de manera intensa, e incluso, cuesta respirar (por una posible reacción alérgica), es importante acudir directamente al médico para evitar que esto pueda repercutir en la salud general. Otros síntomas que se pueden notar e indican que algo no va bien son: enrojecimiento de la zona, inflamación de la cara, pus, fiebre, calor excesivo, etc.

Asimismo, las infecciones bacterianas de manera recurrente en la boca o que lleguen a provocar fiebre, puede estar indicando la aparición de una baceriemia, es decir, una infección generalizada que puede comprometer el estado general. Ante esta situación, es muy importante no automedicarse y acudir urgentemente a urgencias.

 

 

Si ya lo llevas…

Mantener una correcta limpieza de la boca es fundamental para no tener complicaciones a largo plazo. La enfermedad periodontal suele ser una de las consecuencias más frecuentes, ya que se produce debido a bacterias patógenas que se asientan en todas las mucosas de la boca, ya sea, en lengua, encías, dientes, labios, paladar y mucosas yugales (parte interna de las mejillas). Estas bacterias empiezan a multiplicarse debido a restos de alimentos y bebidas que no han sido eliminados por completo y alteran las encías. Comienzan produciendo inflamación y sangrado que, de no tratarse, conducirán a una pérdida ósea con la consecuente movilidad y pérdida del diente.

Para controlar la aparición de gingivitis (sangrado de encías) y periodontitis (disminución del nivel óseo) es importante acudir a tu clínica dental en Miribilla regularmente, y determinar si es necesario realizar una profilaxis o limpieza profesional de las encías.

Si nos centramos en los efectos a nivel local, el piercing suele ejercer cierta presión con las mucosas que se encuentran alrededor. Por ejemplo, si el pendiente se localiza en la lengua y siempre está rozando con las encías de los incisivos inferiores, puede crear una retracción de encía a este nivel, que acabará con la consiguiente pérdida ósea de la zona afectando al diente y provocando caries o, incluso, movilidad. Es por ello por lo que, desde Clínica Dental Ibaiondo, hacemos hincapié en las revisiones semestrales o anuales, que ayudan a detectar esta situación y poder actuar a tiempo.

 

Una de las consecuencias más graves que pueden presentarse en los dientes, son los desgastes y las caries. Con la colocación del piercing, se está introduciendo un elemento metálico en una zona que no ha sido preparada para ello. La fricción que ejerce este metal de manera constante con los dientes va a producir una debilitación del esmalte. Para poder entender este proceso, hay que saber que los dientes están compuestos por varias capas de diferentes materiales. En el centro interno del diente, se encuentra la pulpa que aloja el nervio; la capa intermedia es la dentina; y la capa externa es el esmalte. Éste último, es el que protege el diente a lo largo de toda nuestra vida, es tan duro como un diamante y es el primer lugar donde comienzan las caries cuando se producen. La falta de esmalte, debido al desgaste que producirá el impacto del metal, va a producir que esa zona sea más susceptible a caries, que el diente pueda fracturarse o que se comience a sentir sensibilidad al frío, si ya está la dentina expuesta al medio oral. Derivando en tratamientos como endodoncia o extracción del diente, si la fricción que se ha ejercido ha sido excesiva.

Asimismo, si la fricción se produce con las mucosas orales, como la encía, puede llegar a lesionarla y dar problemas añadidos, como úlceras o aftas.

 

Otro de los problemas que puede acarrear esta práctica, es el mal aliento o halitosis. Ésta se va a producir por un acumulo de bacterias que no han sido bien eliminadas alrededor del piercing oral. La halitosis puede ocurrir por diferentes causas, ya sean bucales o estomacales. Sin embargo, cuando la causa se localiza en la cavidad oral, las bacterias son las implicadas. Estos microorganismos los tenemos de manera habitual en todas las mucosas, pero con la degradación de restos de alimentos que se consumen, es cuando comienzan a ser patógenas y dan repercusiones en la boca. El acumulo de bacterias se suele producir en lugares de difícil acceso y zonas retentivas. Debido a la forma del piercing, este es un sitio idóneo para que estos microorganismos crezcan y se reproduzcan. Por ello, es tan importante la higiene oral de los dientes y mucosas de manera diaria, haciendo uso del cepillo, hilo y colutorios adecuados. Además, como comentamos anteriormente, una profilaxis profesional en la clínica dental, a tiempo y de manera regular, es imprescindible para poder disminuir el número de bacterias y mantener una boca sana. En Clínica Ibaiondo, siempre enseñamos técnicas de higiene oral a nuestros pacientes, algo que consideramos de suma importancia para prevenir problemas orales que pueden acarrearse a lo largo del tiempo.

 

Un punto importante para tener en cuenta es la existencia de hábitos parafuncionales. En éstos incluimos, por ejemplo, morderse las uñas, tapas de bolígrafos, sujetar elementos metálicos con los dientes, etc. Todo elemento externo a la boca está recubierto por miles de tipos de bacterias diferentes que, como ya sabemos, pueden repercutir en nuestra salud oral y crear una infección alrededor del piercing. Estos hábitos deberán ser eliminados y procurar mantener una correcta limpieza de las manos, para no contribuir a añadir microorganismos patógenos en nuestra boca.

 

Por último, destacar la alta prevalencia a sufrir traumatismos orales cuando se lleva un piercing. Cualquier golpe que pueda ocurrir en la boca o en zonas cercanas a ella, tiene el riesgo de producir un desgarro en el área donde se encuentra el pendiente y rotura de dientes cercanos. En este caso, es muy importante el uso de protectores bucales en determinados deportes donde se puedan sufrir lesiones en la cara.

 

Ahora que ya conoces toda la información respecto a las repercusiones bucales que pueden producir los piercings orales, desde Clínica Dental Ibaiondo, te aconsejamos la realización de revisiones periódicas y realización de limpiezas profesionales, al menos, una vez al año. Estaremos encantados de atenderte y resolver dudas respecto al uso del piercing oral para que tu salud bucal no se vea comprometida. Para cualquier consulta estaremos encantados de atenderte en el teléfono Llámanos 94 404 25 55Eskerrik asko