Mucha gente desconoce la estructura interna que presentan los dientes de leche. Existe la creencia de que no precisan ser preparados por ser piezas temporales. Pero estas piezas tienen dos finalidades muy importantes: mantener el espacio para la dentición definitiva y mantener el estado de salud dental adecuado sin patología para evitar dolor e infecciones.

Cuando un diente temporal presenta una caries extensa puede provocar dolor y si el nervio está afectado podrá aparecer un flemón. Esta situación precisará un tratamiento especial.

Para poder conocer los diferentes tratamientos pulpares que pueden llevarse a cabo en los dientes temporales, vamos a explicar brevemente las diferentes partes que componen un diente de leche.

Podemos distinguir tres zonas diferenciadas en la estructura dental de los dientes deciduos: esmalte, dentina y pulpa (esta última comúnmente conocida como “nervio”). El nervio a su vez lo vamos a dividir en dos partes: la pulpa coronal y la pulpa radicular.

Nos referimos a la pulpa cameral o coronal cuando tratamos la parte de la estructura pulpar que se encuentra en la corona del diente, es decir, la parte del diente visible en boca. Siendo la pulpa radicular la que se encuentra en el interior de las raíces.

En los dientes de leche podemos realizar dos tipos de tratamientos pulpares: Pulpotomía y Pulpectomía.

Pulpotomía

Esta técnica consiste en retirar sólo la parte de la pulpa que se encuentra en la corona del diente. Es un tratamiento que se realiza en dientes temporales y dientes permanentes jóvenes. Debido a las características de estos dientes este tratamiento puede ser efectivo, no así en la dentición permanente.

Con instrumental rotatorio o manual retiramos todo el tejido pulpar de la cámara. Comprimimos la zona con un algodón para cortar la hemorragia que se produce, y posteriormente rellenamos la zona con un material específico. Para mantener el sellado y evitar la contaminación pulpar habrá que realizar una reconstrucción que nos proteja la zona tratada. En algunas ocasiones, cuando la pieza está muy destruida, es necesario recurrir a coronas preformadas para asegurar dicho sellado.

Pulpectomía

La técnica denominada Pulpectomía consiste en retirar la pulpa del diente, tanto de la parte cameral como de la parte radicular. Para ello se utilizan diferentes instrumentos con los que se va retirando el tejido pulpar de forma mecánica. También se utiliza un producto con propiedades físico-químicas que facilita la disolución de este tejido y permite la limpieza instrumental.

Una vez que la zona de la pulpa ha sido instrumentada y limpiada, se sella la zona con un producto temporal (generalmente el producto que se utiliza es el hidróxido de calcio, aunque se pueden usar otros materiales), y no con uno permanente como sucede en el tratamiento de un diente definitivo. Esta manera de proceder posibilitará la reabsorción natural de la raíz cuando llegue el momento de exfoliación del diente.

¿Cuando realizar Pulpotomía vs Pulpectomía?

Cuando una lesión de caries ha afectado al nervio habrá que recurrir a estos tratamientos.

Realizaremos una pulpotomía cuando al retirar la caries del diente vemos que hemos llegado a la zona del nervio.

Si al retirar la parte de la pulpa coronal no conseguimos hacer hemostasia, nos puede indicar que la pulpa radicular también está afectada y precisaremos realizar la pulpectomía.

Si la pieza afectada presenta flemón o fístula nos indicará que el nervio radicular también está afectado y precisará un tratamiento de pulpectomía.

Alternativa a los tratamientos pulpares

Cuando planteamos un tratamiento para un paciente intentamos seguir la premisa de planificar tratamientos de menos a mas complejos o agresivos. Por lo tanto, en la medida de lo posible mantendremos las piezas dentales en boca. En determinadas circunstancias, cuando la pieza está muy destruida y no es posible la reconstrucción optaremos por la extracción. Asimismo, cuando un paciente no colabora valoramos la opción de la extracción, ya que un tratamiento pulpar precisa  mayor tiempo de trabajo y su realización es mas compleja.

Cuando elegimos como tratamiento la extracción, si la pieza definitiva no está próxima a la erupción, habrá que colocar un aparato que nos permita mantener el hueco generado. Estos aparatos se conocen como mantenedores de espacio y podrán tener diversas formas en función de la necesidad de tratamiento. De esta manera mantendremos el espacio que ocuparan los futuros dientes. Es decir, será un tratamiento temporal hasta la erupción de las piezas permanentes.

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